Leo en la prensa económica que el Presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán ha realizado unas declaraciones en las que pide que los EREs no estén sujetos “para nada” a la autorización de la Administración para conseguir una mayor rapidez en su tramitación y que no se eternicen.
Dijo también que la patronal nunca ha pedido el despido libre pero que si sería necesario incorporar una ley más moderna que contemple una indemnización por despido de 20 días por año y tope de un año. Actualmente el despido improcedente exige una indemnización de 45 días por año con un máximo de 42 meses.
Yo siempre tenía entendido que un empresario es aquella persona emprendedora que para tener su propio negocio asume los riesgos de la actividad productiva, de manera que cuando las cosas le van bien, y por tanto tiene éxito, obtiene grandes beneficios y cuando las cosas le van mal ve reducido sus beneficios o tiene pérdidas económicas.
Siendo así la teoría si durante el pasado y boyante ciclo económico, los empresarios se han limitado a contemplar cómo aumentaban sus cifras de negocio y sus cuentas de explotación, por qué ahora que estamos en un ciclo económico negativo no hacen más que quejarse respecto a los impuestos que soportan (Iva, Sociedades), las elevadas cuotas que pagan a la Seguridad Social, lo elevado de las indemnizaciones por despido, de que los Eres necesitan autorización previa, etc, etc.
Que en vez de lamentarse tanto, saquen de sus huchas empresariales los enormes beneficios acumulados y aguanten el tirón y arrimen el hombro.
Dijo también que la patronal nunca ha pedido el despido libre pero que si sería necesario incorporar una ley más moderna que contemple una indemnización por despido de 20 días por año y tope de un año. Actualmente el despido improcedente exige una indemnización de 45 días por año con un máximo de 42 meses.
Yo siempre tenía entendido que un empresario es aquella persona emprendedora que para tener su propio negocio asume los riesgos de la actividad productiva, de manera que cuando las cosas le van bien, y por tanto tiene éxito, obtiene grandes beneficios y cuando las cosas le van mal ve reducido sus beneficios o tiene pérdidas económicas.
Siendo así la teoría si durante el pasado y boyante ciclo económico, los empresarios se han limitado a contemplar cómo aumentaban sus cifras de negocio y sus cuentas de explotación, por qué ahora que estamos en un ciclo económico negativo no hacen más que quejarse respecto a los impuestos que soportan (Iva, Sociedades), las elevadas cuotas que pagan a la Seguridad Social, lo elevado de las indemnizaciones por despido, de que los Eres necesitan autorización previa, etc, etc.
Que en vez de lamentarse tanto, saquen de sus huchas empresariales los enormes beneficios acumulados y aguanten el tirón y arrimen el hombro.

